
Lamentarán el error del año pasado, pensó Nicka, mientras arrastraba sus patas por el frío y grisáceo asfalto de aquella carretera que la llevaba a ninguna parte.
Su pelaje, años atrás inmaculado; hoy lleno de jirones y pulgas por el abandono.
Recorría campos de aquí para allá, sin rumbo fijo. Buscando comida basura en contenedores. Recibiendo golpes de bestias mal llamados humanos. Observando la mirada de terror en otros, si ella es buena; no va a hacerles nada.
Nicka arrastra la miseria de unos inhumanos que un día decidieron abandonarla, sin motivos, sin prejuicios, sin girar la vista atrás siquiera.
